Sin duda que a todos nos gusta que en los supermercados acepten los productos cuando salen defectuosos y te devuelvan el importe. Eso está genial, es propio de un sitio que se preocupa por la calidad de los productos y la satisfacción del cliente.
Eso está muy bonito, una frase chulísima, para ponerla en un cartel bien grande justo encima de la línea de cajas.
Era verano, y había llegado una partida de melones que se vendía realmente bien, estaban a muy buen precio y con un magnífico aspecto (al menos exterior).
Llega una clienta, muy decidida, con una bolsa de la mano, directa a la primera cajera que pilló despistada.
- Oye, niña, es cierto que devolveis el dinero si un producto sale malo?
- Si, claro señora, es norma habitual de la casa para garantizar la cal...
- Vale, vale, pues quiero que me devolvais el dinero, que este melón ha salido "pepino".
La señora saca el "supuesto melón" de la bolsa. No quedaba más que una rodaja (no llegaba ni a una octava parte del melón original), aunque habían procurado que esa rodaja fuera la que aún tenía la etiqueta con el precio y el logotipo del super.
2009/03/13
Melón
2009/02/26
Lejia
Estaba haciendo la limpieza, entretenida, cuando llegó un cliente con aspecto de haberse perdido, con cara de concentración, como si intentase hace de memoria un calculo matemático complicado (¿cual será el resultado de 57 * 36?).
Le veo demasiado perdido, así que me ofrezco a ayudarle (si el problema es matemático ya acudiremos a por una calculadora a las cajas).
- Perdone caballero, ¿Le puedo ayudar en algo?
- Si.. claro... es que no se... ¿Sabes donde está la lejía que suele comprar mi mujer?.
Somos amables y simpáticas con los clientes, pero de ahí a pensar que nos conocemos a todos y sus respectivas parejas... Al final el cliente se fue con una lejía de las más vendidas, aunque no parecía muy convencido, quizás por que no sabía si realmente esa era la lejía que llevaba su mujer, o quizás por que dudaba si el resultado era 2052 o 2054...)
2009/02/17
Pastelillos para mañana (II)
Creíamos que no iba a volver a pasar, que era una anécdota... Pues volvió a pasar.
La clienta está mirando los pasteles expuestos en la vitrina de la zona fría, concentrada. La encargada se acerca para intentar ayudarla.
- Buenas tardes señora, ¿desea alguna tarta en particular?.
- Sí, quiero encargar una tarta de una princesa Disney para mañana.
- Lo siento señora, pero no recogemos encargos, pero si quiere puede llevarse cualquiera de las que están en esta sección...
- No, estas no me gustan. Quiero una para una niña y tiene que ser de una princesa Disney, que mañana vengo a recogerla.
- No puede ser, si quiere puedo dejarle guardada una de estas tartas que acabamos de sacar de la cámara congeladora para que se la lleve más tarde...
- Ah!... pero... ¿No hacéis en el horno vosotros las tartas?... ¿Y quien va a hacerme la tarta de la princesa?... ¿Y están congeladas?... Pero esas no están buenas... y tiene que tener una princesa...
La señora siguió un buen rato, a vueltas con la tarta y la princesita, muy palizas, para recoger la tarta mañana, pero tenía que ser hecha en el horno de manera especial para ella... La encargada del horno aguantó con mucha clase toda la metralla, otro cualquiera se habría vuelto, habría grapado un dibujo de una princesita en la primera tarta y le hubiera dicho "Andá!, mire si aquí hay una tarta de una princesa, recién hecha para usted... ala, a disfrutarla..."
2009/02/01
Pastelillos para mañana
Hay gente que no entiende que nosotros tengamos familia y amigos, y que nos guste estar con ellos. Para muchos somos parte del mobiliario del supermercado, o quizás tendríamos que ser como los bomberos, vivir justo encima del Super, y tener una barra para poder bajar rápidamente en cuanto suene la alarma de "cliente necesitado"...
Por eso ven mal que tengamos días de fiesta, o que se nos ocurra la terrible idea de dejar de trabajar a las 8 de la tarde los días de Navidad y Noche Vieja, cuando seguro que ellos tienen necesidades de compra a cualquier hora, seguro que teníamos que tener la tienda abierta hasta las 12 de la noche todos los días...
La anécdota que voy a contar ocurrió estas Navidades, el día 5 de Enero, antes de un día de fiesta, en la sección del horno (panadería-pastelería), entre un cliente que sabia claramente lo que quería, pero que ignoraba lo que le decía la encargada (¿hay que escuchar a los que trabajan en un super?)
- Oye... Quería media docena de pasteles.
- Perdone caballero, pero no vendemos pasteles sueltos, en cambio tiene estas bandejas de pastelillos surtidos...
- Y quiero dejarlos encargados para venir a por ellos.
- Ya le he dicho que solo tenemos estas bandejas y no recogemos encargos de ese tipo...
- Si mañana por la mañana vendrá mi mujer a buscar la media docena de pasteles
- Caballero que mañana no abrimos...
El cliente la mira, sin entender. Y ella le sigue comentando que se puede llevar una bandeja de pastelillos, pero que no cogen ese tipo de encargos y que mañana no abre el supermercado. Y el cliente sigue erre que erre en que quiere encargar su media docena de pastelillos para que venga su mujer mañana a recogerlos...
2008/11/14
Funcionarias
Lo de los funcionarios es un asunto complejo. Sí, los hay que trabajan y son dignos de elogio y admiración, en especial por la imagen que dan todos los demás. Viven en una condición de privilegio y en su mayoría se aprovechan lo máximo, ya que van a cobrar lo mismo tanto si trabajan como si no (y puestos en esa decisión, todos sabemos cual es la opción ganadora), ya trabajaron unos años para sacarse la oposición, y ahora todo está permitido.
A la tienda suelen venir a cualquier hora. De la mañana, claro, por la tarde no trabajan. Supongo que en su hora de almuerzo (o lo que sea), y es que las horas-funcionarias son diferentes a las horas normales. Si es de trabajo esas horas se contraen, si son de café, almuerzo, tetris, o lo que corresponda, se expande de una forma increíble.
Estas clientas funcionarias se muestran altaneras y orgullosas, exigiendo rapidez y eficacia, que tienen que volver a trabajar (humor no les falta), y estamos para servirles, claro.
Curiosamente cuando es al revés y ellas están en el mostrador, parece que la historia es muy diferente, tienen el poder y el mando, son funcionarias y nosotras las simples mortales que tenemos que suplicar su clemencia y dar gracias por la (poca o nula) atención que prestan a nuestros problemas.
Un día, en la tienda, reparé en un grupillo de varias funcionarias, haciendo la compra (a eso de la una del mediodía, alargando las compras para que cuando volvieran a sus puestos ya fuera la hora de cerrar), y cuando se acercaron a cajas pude deducir por la conversación de que una era nueva funcionaria y otra toda una veterana, experta en la lides funcionario-burocráticas:
nueva-funcionaria: "Pues si que hay trabajo en la oficina, menos mal que me han destinado aquí y te puedo echar una mano"
vieja-funcionaria: "Si, si es verdad que siempre tenemos mucho trabajo, no lo sabes bien. Menos mal que estás tú, así puedo ponerme con los expedientes que tengo atrasados desde hace más de dos años".
nueva-funcionaria: "Ala!... pues después de tanto tiempo ya ni te acordarás, te los tendrás que inventar".
vieja-funcionaria: "Que dices, que va, si me acuerdo perfectamente de todos"
Me quedé mirándolas mientras ellas, tranquilamente, seguían amontonando la compra en la cinta, y me acordé de la anécdota que corre por internet sobre los muchos años que tardaron unos funcionarios en responder a una solicitud. ¿Sería vieja-funcionaria la protagonista de aquella historia?